Porto Fico Hotel
A pasos de la playa de Vasiliki, con una piscina que comparte la vista





Sobre este hotel
La playa empieza donde termina el hotel: las habitaciones de Porto Fico están sobre la arena de Vasiliki, así que la vista al mar del balcón es la misma que uno encuentra un minuto después caminando. La terraza de piscina repite esa vista para quien prefiera evitar la arena, con un jardín frondoso de fondo que evita que la propiedad parezca pavimentada. Las habitaciones se mantienen sencillas y prácticas, con aire acondicionado, baño privado, frigorífico y TV, pensadas para familias y grupos que reservan habitaciones comunicadas en vez de una sola suite. El puerto de Vasiliki, con sus conexiones de ferri a Cefalonia e Ítaca, está a dieciocho minutos a pie, y el bar del hotel cubre el desayuno y una copa por la noche sin salir de la propiedad.
- Frente a la playa
- Piscina
- Habitaciones familiares
- Wifi gratis
Nuestra opinión
El hotel conviene a familias y parejas que quieran ante todo acceso directo a la playa, ya que la ubicación hace casi todo el trabajo. La piscina con vista es un plus real para quien no quiera bajar a la arena cada vez. Los viajeros que busquen una estancia de pueblo tranquila deberían mirar hacia Meltemi Studios o Xenia Apartments, algo más hacia el interior, ya que Porto Fico está en el tramo de playa más animado.
- ✓Pide una habitación con vista al mar directa en vez de al jardín; las habitaciones frente a la playa se reservan primero en verano.
- ✓Camina hasta el puerto de Vasiliki por la noche en vez de ir en coche, por la vista del puerto en dieciocho minutos fáciles.
- ✓Usa la piscina antes de que suba el viento de la tarde, y ve a la playa por la mañana cuando el agua está más calmada.
Por qué nos gusta
- Acceso directo a la playa en el tramo principal de Vasiliki
- Terraza de piscina con la misma vista al mar que las habitaciones
- Dieciocho minutos a pie del puerto de ferris
- Habitaciones familiares y comunicadas disponibles
Por qué encanta a los viajerosDespertar y estar en la arena en un minuto hizo que toda la estancia fuera más fácil de lo esperado, sobre todo con los niños que querían la playa antes del desayuno casi todas las mañanas. La piscina se convirtió en el plan alternativo las tardes de viento, porque ofrecía la misma vista sin que la arena volara. Caminar hasta el puerto de Vasiliki por la noche para ver el tráfico de los ferris fue una forma sencilla de llenar una hora sin sacar el coche.