Agali bay hotel
Acceso directo a la playa con tres tipos de vista a elegir





Sobre este hotel
Agali Bay Hotel ofrece acceso directo a la playa de Agios Fokas, con la opción de vista al jardín, a la montaña o al mar según la habitación reservada, una flexibilidad que permite elegir entre panorama y precio en vez de aceptar lo que quede disponible. Balcones y terrazas vienen de serie en la mayoría de las habitaciones, y el wifi gratis cubre todo el hotel para los huéspedes que necesiten estar conectados. El desayuno cubre tanto el estilo continental como el americano, con especialidades locales, bollería recién hecha y platos calientes servidos cada día, y la cafetería propia ofrece espacio exterior para el resto de la jornada. Entrada y salida privadas, recepción abierta las veinticuatro horas, servicio de conserjería y música en directo completan los servicios, con el museo arqueológico a catorce minutos a pie.
- Frente al mar
- Varias vistas a elegir
- Cafetería propia
- Conserjería
Nuestra opinión
Agali Bay funciona bien para viajeros que quieren acceso a la playa sin pagar de más por una vista al mar garantizada, ya que las categorías de vista al jardín y a la montaña ofrecen una alternativa más económica en el mismo hotel frente al mar. La música en directo y el servicio de conserjería añaden algo más de detalle que los hoteles familiares más sencillos de la ciudad vecina.
- ✓Elige la categoría de vista de forma deliberada, las habitaciones con jardín y montaña cuestan menos que la vista al mar en el mismo hotel.
- ✓Prueba la opción de desayuno americano si quieres algo más contundente que el buffet continental habitual de la mañana.
- ✓Pregunta en conserjería por los horarios de música en directo si eso forma parte de lo que buscas en tu estancia.
Por qué nos gusta
- Acceso directo a la playa de Agios Fokas
- Elección entre vista jardín, montaña o mar
- Desayuno continental y americano a elegir
- Música en directo y servicio de conserjería
Por qué encanta a los viajerosReservamos una habitación con vista al jardín para ahorrar algo y no echamos de menos la vista al mar en absoluto, dado lo cerca que ya estaba la playa de la puerta de entrada. El desayuno cubría suficiente terreno entre continental y americano para que las mañanas nunca se repitieran de verdad durante toda la estancia. La música en directo algunas noches dio a la terraza un ambiente relajado con el que no contábamos en absoluto.